PLAN DE MANEJO AMBIENTAL DEL REFUGIO DE VIDA SILVESTRE ISLA MONTUOSA


Este Refugio de Vida Silvestre está localizado en La Provincia de Chiriquí, Distrito de San Lorenzo; corregimientos de Horconcito (cabecera), Boca Chica, Boca del Monte, San Juan y San Lorenzo. La isla se encuentra dentro de la Zona Especial de Protección Marina del Parque Nacional Coiba. El área tiene un total de 58,42 km2 , de los cuales 57,43 km2 son de cobertura marina, y representa el 0.017% de las aguas jurisdiccionales de Panamá

La declaratoria fue impulsada por el Municipio de San Lorenzo (Acuerdo 10 del 15 de abril de 2008, por el cual se crea el área. Gaceta Oficial N˚ 26.085 17 de julio de 2008), cuando los madereros iniciaron la tala de Isla Montuosa y encontraron pescadores foráneos pescando cambute, tortugas, tiburones y otras especies prohibidas.

El área cuenta con playas rocosas y de arena gruesa, acantilados de roca dura, formaciones coralinas, pastos marinos, manglares, islas e islotes, y áreas de conservación de cetáceos, tiburones, delfines, meros y pargos. También se pueden apreciar especies de algas y corales como Millepora intricata, Porites lobata, Pavona clavus, Pavona gigantea, Pavona varians y Pocillopora damicornis. Hay especies de peces que aparecen en la lista roja de la UICN como los tiburones de aleta negra (Carcharhinus limbatus), punta blanco de arrecife (Triaenodon obesus), tigre (Galeocerdo cuvier) y sedoso (Carcharhinus falciformis), y la raya de ocelo (Diplobatis ommata). Las especies restringidas a ciertas áreas incluyen la guaseta cherne (Alphestes immaculatus) y la guaseta pimienta (Alphestes multiguttatus), considerada endémica del Pacífico Oriental Tropical. Isla Montuosa parece ser el único hábitat para algunas especies, tales como el pez miraestrella bandera (Platygillellus altivelis), que se encuentra solamente en Costa Rica y el Golfo de Chiriquí (Secas y Montuosa). En sus proximidades se pueden apreciar grandes escuelas de delfines tornillo (Stenella longirostris centroamericana), barracudas mejicanas (varios cientos de ejemplares) y varias especies de jureles. La isla periódicamente recibe la visita de especies migratorias como ballenas asesinas (Orcinus orca), y cachalotes (Physeter catodon).

COMUNIDADES ALEDAÑAS Y USOS PRINCIPALES

La isla se encuentra distante de tierra firme, pero llegan a pescar embarcaciones artesanales de Pedregal, Remedios, Puerto Vidal y Puerto Montijo.

PRINCIPALES PRESIONES QUE AFECTAN SU ENTORNO MARINO

Pesca ilegal de especies protegidas, pesca industrial de organismos pelágicos y anclaje de embarcaciones recreativas y artesanales. En la parte terrestre se practica la tala y la cría de animales domésticos.

HERRAMIENTA DE MANEJO

El área no tiene plan de manejo.

CAPACIDAD DE GESTIÓN

No hay una fiscalización constante por MI AMBIENTE, pero su personal de Isla Coiba hace recorridos ocasionales por el área.


Plan de Manejo

En tal sentido, la planificación de manejo de un área natural protegida es un proceso mediante el cual se determina en la forma más detallada posible las actividades que deben ser llevadas a cabo en una zona determinada, con el propósito de proteger, conservar o recuperar sus valores naturales y asegurar en el tiempo la prestación de los servicios ambientales que provee. El resultado obtenido de este proceso constituye el marco de acción para la toma de decisiones durante un periodo de tiempo dado y se condensa en un documento técnico conocido como plan de manejo, el cual constituye el instrumento fundamental para la gestión del área protegida bajo evaluación, dado que en él se plasman las actividades, reglamentos y requerimientos físicos, humanos y financieros necesarios para lograr los objetivos que propiciaron su creación.

Con base en este análisis se procede a definir los objetivos de conservación y manejo para el área, la zonificación y los proyectos y las actividades que se requieren para alcanzar dichos objetivos (Formulación), para pasar luego a la puesta en marcha de los proyectos previamente definidos (Implementación). El proceso de planificación no termina con la formulación del plan de manejo ni con la implementación de los proyectos, ya que se requiere la revisión en términos de su desarrollo en el tiempo y de los resultados e impactos obtenidos (Seguimiento y Monitoreo), así como también conocer los impedimentos que se presentaron para su oportuna y cabal realización y sobre esta base proponer, si fuese del caso, correcciones o ajustes a las mismas, teniendo en cuenta las nuevas condiciones encontradas, como por ejemplo la no disponibilidad de recursos financieros, situaciones particulares de orden público cambios de política, (Rediseño).

En general un plan de manejo de un área protegida se realiza para dar cumplimiento a los siguientes propósitos:

 Ofrecer a las entidades responsables del área una directriz técnicamente sustentada para su administración.

 Proveer una visión a largo plazo del área y la forma de direccionar su manejo para alcanzar el futuro deseado.

 Asegurar que las acciones propuestas estén basadas en la realidad de los valores naturales del área y en las condiciones del entorno socioeconómico.

 Priorizar las acciones que deben realizarse en forma más urgente para optimizar los recursos técnicos y financieros disponibles.

 Identificar posibles fuentes de recursos financieros para implementar el plan.

 Establecer los compromisos y formas de participación de los diferentes actores involucrados.

La elaboración del plan de manejo es esencial para garantizar la adecuada administración de toda área protegida. Además de las premisas antes enunciadas, en la formulación del plan de manejo se deben tener en cuenta las siguientes consideraciones:

 La evaluación debe enmarcarse en el marco normativo imperante y articularse en la medida de lo posible a los Planes de Ordenamiento Territorial.

 La participación de las Entidades Territoriales con jurisdicción en el área es prioritaria e imprescindible.

 Es necesario que el análisis no sólo esté enfocado en el contexto local donde está inmersa el área sino que también incluya el ámbito regional e incluso el nacional.

 Debe ser flexible, de tal modo que las actividades inicialmente planteadas puedan ajustarse a la eventual ocurrencia de situaciones imprevistas.

 La elaboración del diagnóstico no debe ser exhaustiva, y debe enfocarse a recolectar aquella información que sea efectivamente útil para la toma de decisiones.

 La participación local no constituye una actividad más del proceso de planificación, sino que es transversal a este, ya que la construcción colectiva del plan es el mecanismo más idóneo para lograr consensos sobre el área e involucrar a los actores locales en su manejo.

 Es imprescindible que la participación de los actores locales se de a todo lo largo del proceso de planificación.

 Es necesario que exista coherencia entre el diagnóstico y las actividades planteadas en la parte operativa del plan, de tal manera que correspondan con problemas, necesidades o potencialidades identificadas en el diagnóstico.

 Las propuestas de manejo deben ser realistas y estar acordes con el contexto social, económico e institucional de la región donde está inmersa la reserva.

 El lenguaje a utilizar debe ser conciso, fácil de entender y accesible para lectores no especializados, considerando que el plan de manejo es un documento de carácter público y por ende de libre consulta para las personas o instituciones que lo requieran.

 En el equipo de trabajo deben involucrarse a profesionales idóneos en cada una de las disciplinas necesarias para la elaboración del plan y conocedores de la temática de la conservación.


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